
España ha pasado en muy pocos años de un sistema político, cercano a la teocracia, a otro, en el que la religión es invisible e incluso sospechosa. La misma generación que vivió y padeció el nacional-catolicismo, asiste desconcertada a unos tiempos en lo que los obispos están en el punto de mira de la prensa laica; los valores católicos dejan de ser principios morales de la política; se equiparan las exigencias de los padres católicos con los de los musulmanes y se ponen al mismo nivel los derechos de los creyentes con los de los ateos. España se está haciendo laica y el catolicismo que durante siglos impregnó la identidad española, hasta el punto de confundirse católico con español, está pasando a ser una asociación minoritaria. Son aspectos que, independientemente del valor que cada uno de ellos nos merezca, conforman el panorama español actual.
Lo que la VII Cátedra Santo Tomás se propone es reflexionar ordenadamente sobre el lugar de la religión en una sociedad como la española cuya Constitución se declara “aconfesional”, tema éste que desarrollará el catedrático de derecho Andrés Ollero. Frente a quienes prefieren los tópicos al conocimiento, el historiador de la Iglesia, P. Teodoro González O.P. propondrá una lectura matizada de las relaciones de la Iglesia católica con el poder desde la Revolución Francesa hasta hoy. También, la importancia de la religión al interior de la tradición laica o heterodoxa española, será objeto de desarrollo por parte del sociólogo de la religión Rafael Díaz-Salazar.
Fiel a su estilo, la Cátedra Santo Tomás, inaugurará sus trabajos con una representación teatral a cargo del dramaturgo Juan Mayorga. A la hora de pensar en una figura histórica que aunara personalidad con proyección social; que reivindicara el derecho a ser ella misma, sobre todo mujer, y también su derecho y su deber a mejorar la sociedad; que estuviera animada por una inspiración religiosa sin que eso la impidiera luchar sin descanso contra las insuficiencias religiosas de su tiempo, nos fijamos en Teresa de Ávila. La hija de Alonso Sánchez de Cepeda y de Beatriz de Ahumada, la madre de un Carmelo reformado, será la figura que acompañe la reflexión sobre el lugar de la religión en España, dispuesta a la crítica o a la autocrítica que el caso requiera, pero también valedora de un rico patrimonio espiritual que, de perderse, empobrecería culturalmente a todos.
